LA GUERRA COMERCIAL

Una guerra comercial es una situación en la cual dos o más países adoptan medidas para restringir las importaciones del otro país, para proteger la industria local.

Generalmente, las guerras comerciales comienzan cuando un país aumenta sus aranceles a las importaciones de uno o más países. Cuando aumentan estos aranceles, los productores de los bienes alcanzados por la subida de las tarifas, en los países exportadores, se ven perjudicados porque sus productos se encarecen en el país que inició la guerra comercial. Como consecuencia, el país afectado aumenta sus aranceles a los productos que se importan del primer país, aquel que inició la guerra comercial.

En las últimas semanas hemos sido testigos de diversas declaraciones por parte de Donald Trump, relacionados a la imposición de aranceles a distintos productos importados desde China y otros de sus principales socios comerciales.

Una posibilidad es que considere que el déficit comercial de Estados Unidos se debe a que sus principales socios comerciales tienen malas prácticas de comercio, donde acusa directamente a China de no respetar los derechos de propiedad intelectual o de manipular su moneda para mantenerla barata con relación al dólar.

Otro argumento sería que los acuerdos bilaterales o multilaterales de comercio firmados por su país han sido cerrados en condiciones desventajosas para EE. UU., siendo el TLCAN (El Tratado de Libre Comercio de América del Norte, zona de libre comercio entre Canadá, Estados Unidos y México) el caso más resaltante.

Por el momento, con dos medidas explícitas por parte de Estados Unidos: por un lado, los aranceles a las importaciones de acero y aluminio; por otro, aranceles de entre el 10% y el 25% a un total de productos chinos valorados en unos 50.000 millones de dólares.

Los economistas por regla general opinan que este tipo de guerra es muy poco productiva, con una gran influencia negativa sobre el bienestar social y económico de las naciones implicadas.

Algunos economistas argumentan que algunas protecciones económicas son más costosas que otras que podrían conducir a la guerra comercial. Por ejemplo, si un país eleva sus aranceles, otro podría como represalia subir sus aranceles de la misma forma, pero incrementar los subsidios a cierto sector económico es una estrategia de más difícil represión por parte de un país extranjero. Muchos países pobres, por ejemplo, no tienen la posibilidad de elevar los subsidios a sus sectores económicos, por lo que son más vulnerables a este tipo de guerra comercial. Al elevar la protección contra la exportación de productos más baratos, los países pobres se exponen a que estos productos sean demasiado caros para que su economía los pueda producir.

Véase en la gráfica los países afectados por los aranceles por parte de Estados Unidos:

En mi opinión, pienso que Estados Unidos debería reducir sus aranceles puesto que muchas empresas extranjeras viven del comercio en Estados Unidos. Por ese motivo, ha habido empresas, sobre todo de electrónica, que se han visto obligadas a aumentar el precio de sus productos hasta 50 dólares. Si Estados Unidos redujese los aranceles, muchas empresas no tendrían que pasar por esa inflación.

Marta Ferrito 1º Bach C

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